Por fin se ha descubierto uno de los grandes misterios de la Humanidad, pero antes echadle un vistazo a este artículo publicado en El País la mañana del 20 de diciembre.
Un equipo de investigadores estadounidenses ha descubierto el que probablemente fue el antepasado terrestre de las ballenas, el eslabón perdido entre estos gigantescos cetáceos y los mamíferos terrestres. Tras analizar fósiles de la criatura, un animal del tamaño de un mapache con el cuerpo de un pequeño ciervo procedente de la India, conocido como Indohyus raoellidae, los científicos han confirmado la teoría de que las ballenas tuvieron predecesores que vivieron en medios terrestres.

Los investigadores de la Universidad de Ohio, cuyo estudio aparece publicado esta semana en la revista Nature, han recopilado una serie de fósiles para trazar la línea evolutiva que llevó a la ballena de la tierra al mar. La información obtenida muestra que los cetáceos, incluidos las ballenas, los delfines y las marsopas, podrían haber evolucionado a partir de los artiodáctilos (mamíferos que pisan sólo con el tercer y cuarto dedo) hace unos 50 millones de años. La estructura dental estudiada indica que la criatura se sumergía en el agua probablemente para escapar de los depredadores y no para alimentarse.
El equipo dirigido por Hans Thewissen ha analizado cientos de fósiles del Indohyus, que tenía el aspecto de un ciervo pequeño que probablemente vadeaba en el agua como un hipopótamo. Lo que el Indohyus tiene en común con las ballenas y otros cetáceos es, por ejemplo, una gruesa cobertura de un hueso por encima del espacio del oído medio (conocido como el involucrum). Antes de este hallazgo, el involucrum sólo se había visto en cetáceos.
El equipo dirigido por Hans Thewissen ha analizado cientos de fósiles del Indohyus, que tenía el aspecto de un ciervo pequeño que probablemente vadeaba en el agua como un hipopótamo. Lo que el Indohyus tiene en común con las ballenas y otros cetáceos es, por ejemplo, una gruesa cobertura de un hueso por encima del espacio del oído medio (conocido como el involucrum). Antes de este hallazgo, el involucrum sólo se había visto en cetáceos.
Según explican los investigadores en la revista, “a diferencia de los otros artiodáctilos, el Indohyus raoellidae es similar a las ballenas en las estructura de sus orejas y premolares, en la densidad de los huesos de sus miembros y en la composición de sus dientes”.
El pasado de estos animales amenazados, y de los mamíferos acuáticos en general, ha sido una incógnita para la comunidad científica. Incluso se llegó a apuntar que los hipopótamos eran parientes cercanos de los cetáceos.
El pasado de estos animales amenazados, y de los mamíferos acuáticos en general, ha sido una incógnita para la comunidad científica. Incluso se llegó a apuntar que los hipopótamos eran parientes cercanos de los cetáceos.

